De Artistas y sus Obras
Desde que usamos redes sociales digitales el debate acerca de la humanidad o inhumanidad del artista se ve que se enciende con frecuencia. El artista con popularidad (orgánica o artificial, local, regional, nacional o internacional) resulta ser una especie de funcionario de su nación, un representante. No importa si su nación es un distrito o el mundo. El artista puede creerse o se hace que se crea que es superhumano, pero es humano. Hace genialidades y estupideces como cualquier mortal: sociales, económicas o políticas. Pero, dada su importancia en una nación, lo que sí no se espera es que celebre y demande dictaduras ni que vuelva insignificantes principios morales básicos como no matar, no mentir, no robar, pues es un ser público. Si este ser humano artista expone que someter, matar, mentir o robar es considerable, factible, su ser sigue siendo humano, pero humano maquiavélico. Aparte, el debate también incluye el asunto del nexo artista-obra. Todos los seres humanos obran, pe...